El dragón que estornuda flores es un personaje muy original. ¿Cómo nació la idea de crear un dragón tan especial y diferente?
No soy de las escritoras que planifican toda la obra desde el principio, sino que empiezo con una idea. Me apunto las ideas en un folio, en un cuaderno o en Notas del teléfono y luego pasado un tiempo en momentos de inspiración se me ocurre cómo darle vida a esa idea. Y tengo que decir que mis hijos son una inspiración para mí en el día a día. Mi hijo mayor es mi primer lector que leyó el borrador del libro, y mi hija es la que en ocasiones enciende un botón en mí, mientras hablamos…Un botón generador de ideas. Un día de verano estábamos hablando, ella me preguntaba si me gustaban las flores y los dragones, y allí fue- surgió la conexión. Para mí, los dragones son unos seres mitológicos muy poderosos, pero también entrañables, nunca han existido en mi cabeza como seres sanguinarios que escupen fuego. De hecho, puede que tenga que ver con que el primer dragón importante en mi vida fue el dragón de la Historia Interminable, un dragón también diferente, de color blanco y de la suerte, que ofreció a Atreyú a llevarlo sobre sus lomos en el mundo de Fantasía. La Historia Interminable de Michael Ende es uno de esos libros que me marcaron de pequeña. Así que así nació este entrañable dragón azul que estornuda flores, y que por ello no da miedo y no puede ser guardián de los tesoros. Sin embargo, tiene un trabajo mucho más guay, que es el de guardián de las aventuras. Además, resalta algo muy importante: Él es diferente a los demás dragones, pero no por ello menos importante, sino todo lo contrario. Tiene un trabajo absolutamente único y entretenido. Y al final es el que devuelve la esperanza a la gente.
El lector es el protagonista de esta aventura mágica. ¿Qué te inspiró a crear un libro interactivo donde las decisiones del lector son tan importantes?
De pequeña me encantaban ese tipo de historias, del tipo de “Atrévete con tu propia aventura”, libros- juego interactivos en el que los lectores son los protagonistas y deciden qué camino escoger en la novela. Me parece que de esta forma los lectores viven la historia de forma más intensa, son más conscientes de las dinámicas, de los planteamientos del libro, la viven de una forma muy personal. En esta aventura, las decisiones que se tienen que tomar se basan en reflexiones conscientes. La aventura no termina en ningún momento por puro azar. Me parece que en la época en la que vivimos, lo hacemos de una forma cada vez más automatizada y necesitamos vivir de forma más consciente el día a día. Seguro que nos hará más humanos. Además, aunque te equivoques en el camino, el libro te invita a volver a empezar, porque aprendemos de los errores.
El dragón que estornuda flores aborda temas como la contaminación, la amistad, el miedo y la valentía. ¿Cómo decides integrar estos valores en una historia de fantasía?
Últimamente me parece que salen muchos títulos que son puro entretenimiento, para pasar el rato sin más, y para vender… en concordancia con la velocidad vertiginosa en la que se nos ofrece la información hoy en día, y no sólo en Internet, en Tok Tok, etc., sino también en las noticias- nos bombardean con títulos llamativos, que nos mantienen atentos unos pocos segundos, pero que no se adentran en el fondo de los asuntos, no analizan…Mucho de lo que nos rodea es superficial, para echarse unas risas sin más, o para crear un impacto y suscitar una emoción, sin detenerse a reflexionar sobre la veracidad o las causas de lo que ocurre. Igual que el monstruo de las galletas, tragamos y escupimos datos de la tele, de las redes sociales, en nuestras reuniones sociales, sin saborear, ni digerir, ni analizar, por la velocidad vertiginosa a la que nos obliga a ir la sociedad, y que sólo podemos parar a tomar consciencia plena y buscar el sentido al darnos cuenta que no queremos vivir así.
Pero luego también están los libros que pretenden educarnos, hay unos pocos títulos que he visto que plantean temas sobre la conservación del medio ambiente, por ejemplo, pero lo hacen de una forma, para mi gusto, poco atractiva, aleccionadora.
Yo creo que la mejor forma de aprender es jugando, por eso ese libro tiene el formato de libro-juego interactivo, y a la vez, me parece fundamental que lleve un mensaje, que no sea un mero pasatiempo, sino que deje huella, que despierte la consciencia y el espíritu de los jóvenes lectores para que les entren ganas de ser una parte luminosa del mundo y protagonistas de sus propias historias.
La aventura empieza con los lectores protagonistas esperando en la cola para coger sus varitas mágicas y libros de hechizos, y poco después plantea dilemas sobre el comportamiento decente- ¿Ayudar o no a alguien en apuros? ¿Enfrentarse o no a un grupo de niños que tratan mal a otro? Hace reflexionar sobre lo que es la amistad, pero también sobre las razones por las que unos chavales deciden comportarse de forma desagradable con otros. Resulta que la agresividad nace de los miedos de cada uno, y también del ¿qué dirán?… A lo largo de la aventura los personajes aprenden a ser la mejor versión de sí mismos, y también se equivocan, pero se ayudan unos a otros a seguir adelante, colaboran, crecen, maduran… Y luego ya una vez hecho ese trabajo personal empiezan a darse cuenta de que el mundo está en peligro por la contaminación, el consumismo desenfrenado y la crueldad de algunas personas con mucho poder, y por la inacción de otros muchos. Así que, en ese momento tienen que decidir si participar en un plan para salvar el mundo de este tipo de problemas, o si, por el contrario, quieren abandonar y echarse atrás.
En el libro los lectores toman consciencia de sí mismos, conocen a sus amigos y compañeros en profundidad y aprenden a hacerlo sin juzgarlos. Más adelante, esa consciencia personal aumenta y se hace parte de una consciencia global, que es un poco el trabajo que veo que necesitamos hacer como individuos y como parte de una sociedad y ciudadanos de un mundo, que es nuestro hogar y al que estamos destrozando. El libro ayuda a tomar consciencia de que la Tierra es nuestra casa. Lo que hacemos ahora mismo es destrozar nuestra propia casa a hachazos, llenándola de basura y descuidando la armonía que brota de ella. Decidme, cuántos de nosotros al volver a casa se dedican a esparcir la basura por los pasillos, sobre las camas o las mesas, a destrozar las paredes a puñetazos, a asfixiar las mascotas… ¡Nadie, verdad! O si hay alguien que lo hace, los demás le consideramos una persona peligrosa que necesita ser internada en un centro especializado para ayudarle a volver a razonar. Pues, fijaros, lo tenemos clarísimo con nuestras propias casas, pero muchos no vemos más allá de nuestras propias puntas de los zapatos, no entendemos que la Tierra es realmente nuestro hogar del que dependemos totalmente. Y la aventura del dragón ayuda a que al menos los niños tomen conciencia de ello, eso espero. Y espero que despierte en ellos la ternura, el amor por la naturaleza y todas las criaturas vivientes, y las ganas de cuidar del entorno.
Uno de los elementos más curiosos del libro son las varitas mágicas con personalidad propia. ¿De dónde surgió esta idea y qué simbolizan para ti?
Las varitas mágicas con su propia personalidad le dan pistas al protagonista si va por un buen camino, o no. Y tienen esa parte cómica y original, hace gracia cuando se enfadan. También son la imagen de cualquier criatura viva descuidada, porque los seres humanos nos consideramos seres superiores a los demás, nos vemos más importantes que las otras criaturas que pueblan el mundo, pensamos que podemos vivir descuidando el equilibrio necesario en la naturaleza, destrozamos la armonía, exterminamos especies, tomamos acciones sin pensar en las consecuencias que llevan a desastres naturales …En resumen, faltamos el respeto a las otras especies, constantemente. Las varitas, los champiñones, y las escobas voladoras nos recuerdan que todas las criaturas son importantes y que todos merecen respeto.
Los personajes secundarios, como los gatos azules y los champiñones saltarines, tienen un encanto único. ¿Tienes un personaje favorito en esta historia?
El gato azul que aparece al comienzo es la prueba de que los lectores han entrado de lleno en una aventura mágica. Los champiñones son unos seres muy simpáticos e incansables que están para ayudarte, pero si les faltas el respeto o les tratas mal, no volverán a hacerlo.
Toda la comunidad mágica funciona como un súper organismo en equilibrio, todos colaboran en armonía, todos tienen voz y voto y son importantes. También lo son los animales y las plantas… Ellos participan también en el consejo mágico y dan sus opiniones sobre los asuntos a tratar. Mi personaje favorito desde luego es el dragón, pero también el sauce llorón que aconseja en la reunión del Mundo Mágico como portavoz de todas las plantas, árboles y arbustos. Aunque tengo que decir que me encantan todos realmente- el libro consejero, con su mal humor, las varitas, el gigante gris con nariz tan grande como una patata y ojos bondadosos, los champiñones que son entrañables… Todos son para mí personajes queridos, divertidos e igual de importantes que los demás.
El viaje en el tiempo es un recurso emocionante en la trama. ¿Qué mensaje quieres transmitir a través de estos saltos temporales?
Dos cosas principalmente. Los lectores protagonistas deciden hacerle un regalo a su amigo René, mejor amigo y compañero de habitación que nos acompaña a lo largo de toda la aventura. Y el regalo es una o varias experiencias de viajes en el tiempo, en el que también nos introduce el amigo dragón. Allí se plantean cuestiones de qué tipo de viaje se escogerá: uno que le gusta a René, uno que les gusta a los lectores, o uno que, aunque René no haya mencionado previamente, los lectores intuyen que le pueda aportar.
Con los viajes en el tiempo se consigue profundizar en la amistad con René, conocer al personaje un poco más y plantearse lo que es la amistad. También surgen decisiones de vida o muerte, de lealtad y de muestras de valentía.
Además, los viajes en el tiempo son una manera muy divertida de introducir datos interesantes sobre momentos y lugares históricos del pasado o de eventos recientes significativos. A mí me gusta mucho la historia, aunque tengo muy mala memoria, pero me encanta leer sobre historia. Me parece importante aprender del pasado para no cometer los mismos errores de nuevo. La historia nos ayuda a reflexionar sobre las decisiones que tomamos, a crecer como personas y también nos enseña a contrastar los hechos. Los datos en los libros de historia son contrastados, eso espero al menos. No hay verdades a medias, ni datos falsos, o así debería ser, y eso es a lo que debemos volver en la actualidad- a acostumbrarnos a contrastar los datos, a hacer fact checks y a no repetir noticias falsas sensacionalistas sin razonar y comprobar previamente las fuentes.
Como psicóloga y maestra, ¿cómo crees que los niños pueden beneficiarse de leer este libro, más allá del entretenimiento?
Los niños tienen el futuro del mundo en sus manos, a esa edad es el momento de empezar a tomar consciencia de sí mismos, de su lugar en la sociedad, de que son parte del mundo y no pueden vivir aislados y sin cuidar y responsabilizarse del entorno. Tomar conciencia de la importancia de sus actos, saber que todo lo que hacemos tiene un peso y conlleva consecuencias… Darse cuenta de que todos somos uno, un súper organismo que evoluciona a través de la colaboración y no a través del lema “sálvese quien pueda”. Además, me gusta mucho esa edad, porque justo están empezando a descubrir su propia identidad, están en busca del sentido de la vida…Luego ya de mayores por desgracia, el trabajo y las rutinas nos automatizan en gran medida, adormecen nuestra consciencia, enmudecen nuestra creatividad, los medios de comunicación con toda esa violencia y la velocidad a la que va todo nos insensibiliza al sufrimiento real de otras personas, del entorno y de otras especies. Viktor Frankl lo decía en su testimonio del holocausto en el libro “El hombre en busca del sentido”- cuando eres testigo de sufrimiento continuo y terrorífico a tu alrededor, te insensibilizas para poder sobrevivir- y fíjate cómo ahora todas las noticias y las películas están llenas de violencia y hechos terribles, que se suceden uno tras otro, sin darte tiempo a analizar, ni a actuar, hasta tal punto que al final te insensibilizan. Los más emotivos vierten alguna lágrima, con eso se tiene la conciencia más tranquila, se dicen a sí mismo, “soy buena persona, me afectan esas cosas”, luego se van a dormir, como mucho hablan de esa noticia al día siguiente con alguien a la hora de comer, y ya está… No hay más, no hay tiempo para más, nos entierran entre noticias negativas y actos violentos para crear una sensación de desesperanza.
Pero los niños aún tienen esperanza, son el futuro, quieren vivir en un mundo justo, bueno, y buscan el sentido, no temen la aventura y son creativos, son librepensadores, aún no se les han cortado las alas. Por eso, este libro es para ellos.
El libro también invita a reflexionar sobre problemas globales como el consumismo y la injusticia. ¿Por qué crees que es importante tratar estos temas con niños de 8 a 13 años?
Los niños toman conciencia de sí mismos a los 6 o 7 años. Antes de eso hacen un juego simbólico para entender el mundo e imitan lo que ven y lo que oyen. Por eso es importante desde muy pequeños acostumbrarnos a pensar por sí mismos, a contrastar los hechos, a reflexionar. Entre los 8-9 años y los 12-13 están situándose también en un entorno, se dan cuenta que son parte de algo más grande, de una comunidad y de un mundo, y así lo estudian en el colegio. Es importante desarrollar la conciencia social y la empatía, sin duda. Con este libro me gustaría que vieran que ser una buena persona, un buen amigo, una criatura que se implica con su comunidad es algo de gran valor, exige mucha valentía y fortaleza interior. Quiero ofrecer una alternativa a todos esos vídeos y animaciones que ofrecen violencia y que animan a la agresividad. Y puedo decirlo sin lugar a dudas- la agresividad y la chulería no molan, nacen de los miedos y las inseguridades de cada uno. Sé que lo que digo contradice lo que nos venden en las películas, pero estoy harta de ver esos personajes principales maleducados que faltan el respeto a los demás y pisotean a los que supuestamente son personajes secundarios. Eso no nos lleva a nada bueno.
¡En este mundo nadie es secundario, nadie es ciudadano de segunda!
Así que en esas edades que los niños empiezan a tener consciencia de sí mismos como parte del mundo y les toca elegir cómo quieren desenvolverse- compitiendo y pisoteando a los demás, entregándose al relato de odio y violencia y frustración que se extiende bastante en las últimas décadas o, por el contrario, siendo constructivos, aportando a su comunidad, desarrollando sus propias ideas y creatividad, siendo la mejor versión de sí mismos y buscando iluminar un mundo en sombras.
¿Cómo ha influido tu conexión con los niños en tu día a día como maestra y madre en la creación de esta obra?
Yo trabajo con niños de 3 añitos, y lo que vemos en el día a día es su creatividad desplegándose, en esa edad son poetas y creadores incansables, viven el mundo a través del juego, y esa es una cualidad que se puede y se debe potenciar mientras crezcan.
Y hay otra cosa- están en la etapa egocéntrica aún, entonces hay que educarlos, a través del teatro, del ejemplo, de los cuentos, insistir en el día a día para que desarrollen su empatía y sus habilidades sociales. Son capacidades que se enseñan. Como sociedad tenemos que apostar por este tipo de enseñanzas si queremos una comunidad saludable, pacífica y colaboradora. Y los adultos necesitan aprender también, como sociedad somos bastante analfabetos en la socialización empática. Nos han enseñado a comportarnos de forma violenta, a imponernos, a quejarnos de la vida, a criticar al otro, y pocos consiguen potenciar esas habilidades sociales que te hacen asertivo, empático, consciente y humilde.
Por otro lado, tengo dos hijos que me inspiran cada día. El mayor es un niño de 12 años, es el primero que leyó y releyó la aventura y le gustó. Tengo la suerte de tener un hijo tan implicado y tan inteligente y capaz, pero además es una buenísima persona. Aprendemos el uno del otro y nos gusta hablar las cosas, nunca me ha hecho falta prohibirle nada, porque se autorregula, se organiza él sólo y piensa siempre en las consecuencias de sus actos. Hablamos mucho del mundo en el que vivimos, así que es bastante consciente de sí mismo y de los problemas que nos rodean.
La pequeña de 7 años es una explosión de alegría, autenticidad y creatividad, y tiene mucho carácter. Son muy diferentes, pero se quieren muchísimo. Ella es una niña muy generosa y amorosa, es muy buena amiga y vive el mundo también con intensidad. Ya te digo que me inspira constantemente, es como que acciona en mí un botón generador de ideas. Un día, se reía de los temas fisiológicos y escatológicos, tan típicos de la edad, y de repente se me encendió una bombilla, y pensé, “esa sería una de las soluciones que busco para finalizar el libro, hacer que el dinero apestase como la caca, porque así la gente dejaría de ser adicta a la acumulación de cosas innecesarias y de riquezas. La peste de los adinerados se disipará sólo al hacer actos verdaderamente bondadosos en la comunidad. Así que, ese es uno de los temas que explora esta aventura también. Y se me ocurrió darle ese enfoque gracias a mi hija.
Si pudieras enviar un mensaje directo a los lectores de tu libro, ¿qué les dirías para animarlos a embarcarse en esta mágica aventura
Es un libro que espero que os divierta y que a la vez habla de temas que os interesan, como la amistad, como las maneras de gestionar los conflictos entre compañeros, vuestro papel tan importante en la sociedad, o el desarrollo de vuestras capacidades a partir de vuestra creatividad, intuición y reflexión. Y todo eso en una aventura mágica en la que hay compañeros hechiceros, viajes en el tiempo, actos de heroísmo y valentía y en la que se ve que es posible cambiar la sociedad y vivir en armonía, salvar el mundo, a fin de cuentas. En las últimas dos décadas hay un relato del odio, de la diferenciación, un auge del individualismo y el nacionalismo, la búsqueda de culpables en los que son diferentes o provienen de otros lugares, el descuido del entorno, las noticias falsas, además hay un auge de programas de entretenimiento y redes sociales que no tiene otro fin que entretener y ocupar cada vez una parte más sustanciosa de nuestro tiempo, para ocuparnos del todo a no pensar, a no sentir y a no vivir la realidad de forma plena. En eso estamos ahora los adultos, estamos bastante perdidos.
Ese relato de violencia, de odio, de ignorar lo que importa, de desconectarse del mundo no va a funcionar, no llevará a la humanidad a nada bueno, de eso estoy segura.
Por tanto, está en vuestras manos, niños, que sois las siguientes generaciones, a cambiarlo, a buscar el sentido y a descubrir vuestro papel en la construcción y la reconstrucción de una sociedad justa y equilibrada, que sí es posible y que no es ningún rollo aburrido. Nunca podemos hablar de aburrimiento cuando uno busca desplegar la potencialidad de su propia imaginación y creatividad. No hay nada más interesante que sentir cómo la vida vibra en nosotros y que estamos conectados y somos parte de un todo. ¡Podéis ser los protagonistas de un mundo mejor y parte luminosa del todo! Crear esos relatos de un mundo alternativo y mejor sin miedo, y se cumplirán.
Geri Ivanova (1982). Mi amor por la naturaleza y la admiración que siento por la infancia han hecho germinar las ideas que transmito en este libro. El texto nace gracias a la conexión que he tenido con los niños en mi día a día como maestra y madre, la comprensión de sus intereses y de su potencial, y mi fe absoluta en que son los salvadores de este mundo. ¡Podrán liberar a los adultos de sus cadenas y limitaciones! La infancia, como etapa de creatividad sin tapujos y vínculos sinceros de los pequeños librepensadores, cuya mirada hacia el mundo y el futuro no está aún obnubilada por las rutinas del pensamiento, me hace volver a creer que todo es posible. Los peques me ayudan a reconectar con el momento presente. Con ellos doy rienda suelta a mi faceta de payasita, de artista y de creadora.
Abren un portal imaginario que me permite adentrarme en esos mundos fantásticos donde soplan aires de cambio regenerador y de paz; allí encuentro cobijo. ¡Gracias, niños!


