Hola María José. ¿Qué te inspiró a escribir Una princesa, ¿en serio?, cómo nació la historia de Ariadna?
Me inspiró la hija de un amigo escritor. La chiquilla, Ariadna, me contó que quería que su padre le escribiese un cuento de princesas.
El cuento rompe con los estereotipos tradicionales de las princesas. ¿Qué querías transmitir con esta nueva visión del personaje?
Quería transmitir que los protagonistas de cuentos o películas que ven nuestros niños y niñas generalmente les hacen desear ser esos protagonistas y tener ese tipo de vida, pero suele ser rea. Sin embargo, y dentro de cada uno hay muchas cualidades que ya nos hacen ser héroes y, también, tenemos muchos otros sueños que deseamos y por los cuales nos debemos esforzar.
Ariadna es dulce, creativa y decidida. ¿Tiene algo de ti o de alguien cercano a quien conozcas?
Las historias siempre llevan algo del autor, aunque a veces este no lo sepa. En este caso lleva mucho de esta niña Ariadna y de otras Ariadna, Mayra, Aina, Jimena,.., muchas niñas que conozco.
¿Por qué decidiste contar la historia en verso? ¿Qué aporta esta forma narrativa al cuento?
El verso aporta una sonoridad que ayuda a los niños a escuchar con mayor atención y a notar mejor el humor de la historia. Particularmente me encanta Roald Dahl y sus cuentos en verso, aunque hay muchos otros autores que versifican sus historias para los niños.
Por otra parte, la rima que conllevan los versos ayuda a los niños y niñas a jugar con palabras y sobre todo con sonidos y ello les ayuda para la adquisición de la conciencia fonológica. La correcta conciencia fonológica es un predictor de éxito lector.
Asimismo, escribir en verso es una excusa estupenda para introducir a los niños en las algunas estrofas muy fáciles para ellos como el terceto y el pareado; y para leer otros poemas (rimados o no).
Una princesa ¿En serio? promueve valores como la igualdad, la autenticidad y la valentía. ¿Crees que la literatura infantil tiene una responsabilidad educativa?
Creo que todos tenemos una responsabilidad de educar, en el sentido de ser un ejemplo apropiado de comportamiento y valores, tanto por y para nosotros mismos como para las nuevas generaciones.
En este sentido un libro infantil es una herramienta muy sencilla y atractiva que cautiva al público infantil, a través de la cual podemos transmitir emociones, imaginación, diversión y por supuesto valores.
Es más, a veces, solo a través de los cuentos o de las historias se puede llegar a las heridas, a las dificultades de los niños y ayudarles a entender lo que les pasa para poder superarlas.
¿Qué reacciones has recibido por parte de niñas, niños o familias que ya han leído el cuento?
A los niños, niñas, jovencitos y adultos (familias y profesorado) que han leído la historia les encanta: se han reído, han jugado con las palabras y han dicho muchas cosas interesantes sobre lo que pueden tener las mismas profesiones y hacer las mismas cosas chicos y chicas, y que se debe compartir las tareas de casa por igual…
A los adultos les ha parecido estupendo que el cuento remarque que todos tienen cualidades y que hay que buscar metas y sueños, pero sus modelos deben ser superhéroes reales: en la familia, profesores, amigos de la familia,…
En un mundo cada vez más diverso, ¿cómo crees que podemos fomentar referentes más inclusivos en los libros para la infancia?
Podemos fomentar referentes más inclusivos de varias formas: Fijándonos en el público al que van dirigidos nuestros libros. La edad, qué les interesa, qué les gusta, qué dificultades emocionales, sociales, escolares tienen, qué tipo de historias les gustan…
En las historia que contemos, de modo que les resulten atractivas, divertidas y que les emocionen por alguna cosa. En los personajes que ponemos en los cuentos: que se puedan identificar o identificar algún aspecto de lo que a ellos les ocurre (algo que les pasa, un problema que tengan, un sueño, la imaginación,…)
En las ilustraciones que sean adecuadas a las edades a las que va dirigido el libro, que sean atractivas, actuales, presenten color,…
En el resultado final, la maquetación y la edición también hacen que un libro sea atractivo y “apetecible” para el lector. A veces encontramos historias maravillosas tanto por lo que cuentan como por los valores inclusivos que aportan, pero la estética no gusta a adultos ni pequeños, por tanto no se compra y no se lee.
¿Cuál fue el mayor reto a la hora de escribir Una princesa ¿En serio? dar forma a esta historia?
Primero expresar lo que quería transmitir sin dar muchos rodeos. Para ello tuve que sacrificar párrafos que no aportaban nada o que complicaban la historia.
En segundo lugar reescribir la historia en verso tratando de emplear diferentes estrofas: pareado, terceto, cuarteta, redondilla, algún quinteto, sin enunciar al mensaje que quería transmitir y aportando humor y novedad al tema de la igualdad.
¿Tienes en mente continuar la historia de Ariadna o escribir otros cuentos con temáticas similares?
Tal vez sí, eso lo dirán los lectores. Lo que sí tengo claro es que seguiré escribiendo cuentos con temáticas similares, que nazcan de situaciones actuales y de los intereses de los propios niños para llegar a ellos.
Por último, ¿qué mensaje te gustaría que los lectores –pequeños y grandes– se llevaran después de leer Una princesa, ¿en serio??
Que está muy bien, leer, ver películas, videojuegos y querer emular a sus personajes, pero hay que buscar dentro de nosotros lo que somos y lo que queremos ser. Buscar modelos positivos y reales y esforzarnos por lograr lo que anhelamos.
También que los valores, la imaginación, el humor y la realidad son un buen equipaje para andar la vida.


