Bilbao, nueva meca de la arquitectura internacional

La estación de BilbaoPor muchas razones los arquitectos, pero sobretodo los urbanistas y los planificadores y gestores sociales, centran su atención sobre Bilbao. Pues la ciudad vasca ha generado todo un giro en su vida urbana y en su actividad. En cualquier caso, los factores que explican este giro no se explican sólo por las innovaciones arquitectónicas; sino por una serie de sinergias entre diversos procesos.

El Guggenheim, símbolo de un cambio

Probablemente el símbolo más visible de los cambios que se han producido en Bilbao, sea el Guggenheim, un edificio monumental, filial del famoso museo neoyorquino, que con un diseño sobresaliente y una materialidad muy llamativa, atrae las miradas sobre sus paredes recubiertas de titanio. Sin embargo no hay que entregar todos los créditos de este cambio a la sola fundación e implementación de un museo. Vale la pena recordar que Bilbao ha generado también toda una reconversión económica desde un modelo de desarrollo industrial-fabril, con el acento en los procesos de montaje y las industrias de producción, hacia una economía basada en servicios y sobretodo a una industria basada en el conocimiento con aplicaciones en la producción de publicidad, software, es decir, un mercado de la creatividad del cual el Guggenheim, es signo y centro de aglomeración; pero no su única explicación. Del miso modo, otros proyectos de remodelación urbana han acompañado a este proceso, y se trata precisamente de proyectos que apelan a la integración de la ciudad, su cohesión urbanística y la reapropiación del espacio como espacio urbano.

Ciudades globales

Bilbao se encamina hacia la categoría que los expertos llaman ciudades globales, New York, Pekín, Berlín, Paris, entre otras. Se trata de ciudades que sirven como referencia de una vida cosmopolita, de una vida económica dinámica y como elemento de aprendizaje y modelamiento urbanístico. Aunque esto es cierto, y dichas ciudades sirven de punto de atracción de arquitectos y urbanistas, se trata de ciudades, con conceptos urbanísticos muy distintos. Por ejemplo, New York, es una ciudad altamente segmentada, y con servicios urbanísticos limitados y de baja calidad, si se analiza como conjunto, más allá de la isla idílica de Manhattan, donde todo está a la mano y es una especie de capital del siglo XXI. Por el contrario, ciudades como Berlín gozan de una mayor integración urbanística, que es expresión no sólo de la innovación arquitectónica, que en este sentido Berlín tiene varias deudas; sin, especialmente, de un concepto de ciudad cohesionada, donde el espacio urbano es expresión, de una vida social pública.

En este sentido, la experiencia de Bilbao es altamente atractiva; pues se trata de la recomposición de una ciudad pequeña, que mantenía una planificación urbana “anticuada” y, en buena medida, poco integrada. Tal recomposición no ha afectado de manera brutal las proporciones de la ciudad; pero ha permitido que los distintos sectores de la ciudad queden más integrados, evitando niveles desmesurados de segmentación, y ha reconvertido su planificación hasta llegar a ser una ciudad urbanísticamente coherente. Este es “el milagro de Bilbao” que arquitectos y urbanistas de todo el mundo estudian en orden a poder replicar con otras ciudades. Uno de los elementos claves que se discuten y en los que hay un acuerdo en tal sentido, consiste en que tal cambio urbanístico no se produce sólo por la construcción de un edificio símbolo; sino por una estructura ciudadana de urbanismo, que apunta a la reconversión, al dinamismo económico, y a la cohesión social, a través de la integración de los modelos urbanos.

Imagen de ALCE – Fotolia.comSimilar Posts:

 

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